Ahora susurran las arenas del tiempo recordándome quien soy. El destino se entromete astuto, pero sé bien donde estoy. Años perdidos, navegando en mi olvido, dentro de la tempestad. Voy buscando la calma sin saber que, tal vez, nunca llegará. Atrapado entre dos mundos, cara a cara a mi dolor. Nunca supe cuanto costaría serle fiel a la razón. Lamentos de odio, de rabia infinita, escondidos en mi corazón, imponen su furia retando al valor. Aguantaré (no rendirme es mi única ley) toda una vida. Lucharé, por seguir adelante soñando como lo hice ayer Aguantaré (no rendirme es mi única ley) toda una vida. Dejaré de creer en la magia si el sol no se vuelve a poner. Sigo al silencio, me desvela secretos que no puedo descifrar, otra página en blanco que jamas seré capaz de rellenar. Siento el anhelo descartado en el tiempo que me trajo el recordar, la inocencia perdida que me dice que ya nunca volvera. Atrapado entre dos mundos, cara a cara a mi dolor, como un padre muere por su hijo, a la muerte desafiaré yo. Escucho al deseo que duerme en mis sueños queriendo por fín despertar, tal vez mi respuesta es la realidad. Aguantaré (no rendirme es mi única ley) toda una vida. Lucharé, por seguir adelante soñando como lo hice ayer Aguantaré (no rendirme es mi única ley) toda una vida. Dejaré de creer en la magia si el sol no se vuelve a poner.