A fuertes gritos clamas perdón.
Quieres redimir tus culpas, buscas la salvación.
En el gran libro tu nombre no apareció,
ahora la sentencia la decido yo.
Ni escape ni piedad, ya no hay salvación.
Ni escape ni piedad, no pidas perdón.
El lago de fuego es tu sentencia
en donde se encuentran
el diablo, el falso profeta y la bestia.
Ni escape ni piedad, ya no hay salvación.
Ni escape ni piedad, no pidas perdón.
Te consumirás, ya no hay piedad
Todo el día, toda la noche, por toda la eternidad