Condenada búsqueda del descanso espiritual para apagar todas mis ansias de explotar y reventar la portada mendaz, del escrito más banal vomitando estupideces, con su firme necedad Solos en la soledad programados del más allá Tú no compras mi silencio, que sostiene mi integridad no me robas la esperanza, de moldear mi libertad la realidad, no es cuestión de suerte si golpeas las cadenas, sin parar hasta la muerte