Una vez más,
los dioses de la guerra y su voluntad
descienden de lo alto
para llevar al ser humano a la eternidad.
Será traidor,
quien no acate la voz superior;
pero en silencio se esconde el terror
y pagarás por retarle…
No quiero pensar que el destino
es fabricado por poder.
Un día por fin lucharemos
para verte al fin arder.
Sangre y fuego al despertar,
mata o muere, ¡pobre mortal!
es mi ley y la seguirás;
tu gloria, mi voluntad.
¿Tendrás el valor de retarle
o morirás como uno más?
te faltan agallas, ¡cobarde!
nunca vas a reaccionar…
Sangre y fuego al despertar,
mata o muere, ¡pobre mortal!
es mi ley y la seguirás;
tu gloria, mi voluntad.