Lo ha segado una traición, han truncado su destino. Su herida está lamiendo, con el dedo en el gatillo. No tuvieron compasión y lo creen en el olvido. Pero en él vive el recuerdo, su rencor mantiene activo. No previeron el error, de cruzarse en su camino, despertando en él las ansias, de su instinto asesino. Vagará sin comprensión, perturbado y confundido. Pues será su condena, el reflejase en el abismo. Ojo por ojo, diente por diente vengará a sus caídos. Y todo el dolor que siente sentirán sus enemigos. No le importa lo que piensen, será el infierno vivo, bebiéndoles la existencia hasta que se queden vacíos. Buscará consuelo en el castigo. Una ilusión, pues jamás lo ha de encontrar!