Como un culto ancestral, que venera alguna fuerza que ya no es un Dios. Vienen a mi viejas experiencias. Sepultándome como una imparable duna. Borrando todo rastro de placer. Vomitando esta fuente de dolor. Olvidando toda buena sensación. Concentrándome sólo en sufrir. Intento volver, y el camino a casa es tan desconocido... Me hallo sola ante la oscura inmensidad. Y solo entonces debato conmigo misma. Me veo y pregunto ¿por qué? Pienso en aquello que ya no va a volver. Discuto por qué merece la pena luchar. Estamos de acuerdo en que llegué hasta aquí, siguiendo el sendero que quise elegir