No sé cuántas piezas enlazadas en tu vida tuvieron la certeza de encontrar tantas heridas clavando con sus garras las caras redimidas sellando las cadenas que lo ataron a ésta viga Mirando entre las cruces que marcaron su camino la eterna soledad que calcinaba su destino abriendo con sus penas las puertas del abismo sellando la condena que lo entrega en sacrificio Entre la nube espesa de ésta noche inmortal las voces merodeaban esperando su misión puede ser el temor del final Veo la sangre entre líneas andar, pero no tienen final cuántas palabras por siempre andarán, que no nos pueden salvar esos espejos nos muestran el mal, dónde todo se vuelve real esas paredes nos encerrarán sin perdonar ni liberar La sombras que se acercan mirando entre el olvido esperan el momento para quebrantar mi juicio mirando con firmeza directo al interior la esfera decadente que firmó su perdición