He ingerido la sangre amarga que juzga siempre mi dolor por culpa del sabor de mi temor Esas letras no distinguen si es final o redención ya no hay testigos la escena se cerró En mis venas he encontrado la ruta que me hará llegar al centro del silencio a donde voy Y en mis manos veo el tropiezo la furia que se acerca ami ya no hay prejuicios el tiempo terminó Y tu culpa se ha escondido desgarrandome hasta perecer entre fuego no distingo esas notas que me hacen creer Despliego mis instintos buscando al que fue elegido al cenicero de ésta sociedad Y cuando al fin respiro arranco mi alma del destino plasmásndola al escudo celestial