Son inefables las remembranzas de esos instintos Fluyen las sangres abominables, legados extintos Tomo un respiro pero no calma mi sed ni el rencor… Claros recuerdos queman el frío Lágrimas rojas tiñen mi rostro mientras ascienden las sombras del odio Y en nuestras noches se han invocado el uno al otro donde no hay tiempo Un futuro que espera un ayer que no angustia dentro de mí No siento miedo ni de mi mismo, gran placer Soy dueño eterno y desde el abismo gritar Están en mi infierno! Y no descansa el odio a lo que construí Por no pisar los rostros de lo inferior a mí Concibo tan risibles las pobres sátiras De los que anhelan restos de lo que en mí es real Real! Con gran placer reposan las entrañas del mar He producido en ellas un orgasmo vital Mi esencia se desboca en los labios del placer Y se excitan mientras claman más de mi ser!