Desafiante crece el caos,
Irascible la nostalgia de un ayer marcado por la muerte
Almas gritan en nuestro silencio
Aferro el alma al deseo
Los portales son abiertos por la semejanza entre el fuego y la venganza
Que se alza aquí!
Y el dolor incapaz del clamor acallar, se transforma en ansiedad
Y soy yo quien será mediador entre esclavos y cadenas
Apacible espera el norte, tan soberbio el horizonte, el terror le teme a su nombre
Se levanta el sur herido a enfrentar esos designios fríos,
Abrazan el filo de la imaginación
Y emprendo un viaje eterno entre las lunas y un sol, mi sol
Sólo espero al regreso la vida eterna de mi voz!
Desde mi caos!
Destrucción, destrucción, destrucción, destrucción, destrucción, destrucción, destrucción
De mil guerras…