Tantrista goético del demonio devoto, asiduo lector de los impíos grimorios, iniciado en el arte de ritos amatorios, En el desnudo altar deposite sité mi exvoto. Del pavor (en) que vivo mi ser está inmoto, ardo en las simas de báratros ustorios, actúo tras la faz de rostros ilusorios, mi espíritu vaga desde un siglo remoto. De las musas recibo sus mágicos soplos, la rima decanto con buriles y escoplos y el ritmo percibo de las altas esferas. Mi voz con fe musita su treno diabólico y mi ser abrasa un círculo parabólico en cuyo centro arden míticas hogueras. Arde luz negra!!!