Hoy te toca morir, el duende negro corrió y se refugió bajo el manto del recolector De olvidos. El futuro descanza en la crucifixión del recuerdo, se secaron los ojos y el mirar no pudo cruzar. El cielo crece hacia abajo aplasta la incertidumbre del razonar mi muerte, del vivir mi muerte… y en aquel sueño que soñamos habitar tus lágrimas Brotan, encarnan el viento, regando el árbol de la nada. ¿Hoy te toca morir, sentiste que este es el día? El umbral mostró sus fauces hasta siempre mi ser.