En una época lejana, donde reinaba el caos
Y el hambre y la muerte eran el pan de cada día
Los vikingos navegantes gobernaban el mundo con tiranía
La gente se escondía en sus casas, y cerraban las ventanas
Pero nada de eso les impedía, ser pastos de las llamas
Atemorizados, pidieron un salvador
Alguien que les liberara de aquel interminable dolor
Un día con la luz del alba
Perfilando el horizonte
Un barco apareció en la mar
Un barco diferente
A aquellos que causaban mal
En pos del navío
Un delfín nadaba sin cesar
Salpicando la madera con sus saltos
Y haciendo al barco brillar
La bandera no se reconoció
Pues pertenecía a una perdida civilización
Sólo los cánticos del capitán pudieron aclarar
Que visigodo era, además de dueño de todo mar
Historias y canciones se llegaron a escribir
Sobre las hazañas que este hombre lograba al partir
Pues con su bestia de madera al navegar
Y al grito de “soy el rey de todo mar”
A sus enemigos uno a uno
Vencía sin cesar
Y aunque su procedencia desconocida fuera
Y él a sí mismo como “sin corazón” se describiera
El pueblo lo alababa admirado
El héroe que tanto ansiaban
Había llegado
Escuchad atentos
La historia que os cuento
Sobre un visigodo
Que nadie podía parar
Peleaba solo
Contra malvados villanos
Por nombre tenía
¡¡¡ZARCANÁS!!!