Pasan los siglos, cayeron vidas, testimonios y legados. Tanta cultura, tanto amor y tanto odio, Poco aprendimos de la herencia recibida, Son las cadenas que nos atan a este infierno. Dictaron leyes que injustamente Con su brazo nos condena A esta pulseada del poder y la pobreza, El mecanismo más siniestro está aceitado. La disciplina no condice con la historia, ¿a quién le importa?