Vacio… Nulidad… Divagación…
Se refractan espejismos en un lívido ocaso,
La aspersión escarlata antecede lo declinado,
La vitalidad se ha ido, ha triunfado el olvido.
La absurda cronología invierte sus agujas,
Transitando en húmedos pabellones
Donde la voluntad y su efigie se destrozan,
Bajo el látigo totalitario en las manos de Yama.
Recuerdos de frágiles cúpulas, que atan nuestra pálida subsistencia.
Segregación… Utopía…
Venerados cuerpos en solipsismo acérrimo,
Caen en conjunción paradójica y desaparición.
Quien crea el vigor de la carne, aniquila el circulo del espíritu,
Quien deifica filosofías, alaba el inflijo de la injuria,
Testamento impúdico, anfitrión de mi mortalidad;
El alfil de la Inexistencia, yo... el todo y la nada.
Todo canon establecido,
También se corroe en terror;
Como en las rígidas escamas de Labbu
Donde lo existente perece.
Siento el despreciable lamento terrenal,
Infame se atribuye consanguinidad,
Rechazo su compasión bizarra,
Oh Mot extermina esa falsa hermandad.
Quien crea el vigor de la carne, aniquila el circulo del espíritu,
Quien deifica filosofías, alaba el inflijo de la injuria.
Testamento impúdico, anfitrión de mi mortalidad;
El alfil de la Inexistencia, yo... el todo y la nada.