Muerte, inevitable destino
Insistente acosadora en cada latido
Inherente a la vida
Sublime vínculo circular
Trance tras el velo del inconsciente
Al caer la luz creo verte llegar
Puedo sentir los últimos latidos
Mientras el brillo en los ojos se desvanece
Puedo ver cenizas de mi carne flotar
Fracciones de un momento llamado vida
Por el cosmos esparcidas
Puedo oír desgarradores lamentos
Pues he muerto y soy libre
Pero ellos no dejan de llorar
¿Qué harás por mí?
¿Dime dónde iremos?
La verdad está rincones escondidos
Debajo de la tierra y sobre el cielo ennegrecido
En el fondo del Mar, en cada grieta de un no nacido
Heme aquí, insignificante ante tu presencia
Despojado de lo humano y ya sobre el carruaje
Listo para partir hacia el último de los viajes
Me alejo abandonando todo hacia la nada
Al final de la oscuridad, perpetuo tras el umbral