La sangre aún tibia se escapa inducida Por un dolor implacable. Goza la muerte de una virtud sofocante De sosiego inalterable. Frágil la voluntad del cuello, Que no sostiene el peso del cuerpo. Rompe abrupta la inercia, Y si no rompe sofoca, ¡¡asfixia!! Frágil el hueso se astilla Devenido en polvo a cenizas. Frágil el hueso se pulveriza, De cenizas a la nada misma. Augura tormentos, Viciados sus rezos. Profetas del fuego, Saciados mendigos De promesas infinitas Grabadas en piedra, en pieles, En vírgenes sienes Vacías, ¡¡benditas!! Frágil el hueso se astilla Devenido en polvo a cenizas; Frágil el hueso se pulveriza De cenizas a la nada misma.