La innegable condición que la impronta humana
Desde tiempos de antaño ha intentado ocultar
Ha sido alzada en lo alto tras sublime mentira
Con nombres de deidad.
El sucio gérmen del propio vacío,
Aliado fiel del innato orgullo,
Debilidad ocultó tras manto de misticismo
Usando como velo fantaseoso temor.
La esperanza velada de culpa,
Culpa eterna, estigma de la tentación.
Nacer libres para vivir penitentes.
Seguir los pasos del jamás nato mártir.
El sucio gérmen del propio vacío,
Aliado fiel del innato orgullo,
Debilidad ocultó tras manto de misticismo
Usando como velo fantaseoso temor.
De oriente a occidente sobre rocas se irgió.
Tornóse poder y lujo de mudos avaros
Ingenuamente alimentados por obra de monjes
Con falsa ilusión y anhelo de redención.
Y fue el ingenuo nórdico guerrero
Que al magnífico imperio secretamente admiraba
Quien engañado por falsos romanos
Su hegemonía tristemente selló
Tras ser persuadido por su feudal deseo
Y anhelo insaciable de terrenal gloria
Coronado por la santa indulgencia
Quien al mundo entero condenó.