A no ser que puedas alcanzar
Un reino que perdure sin caer y sin fallar
No volverá la luz brillar
Y entonces dirás:
“Cómo pude caer acá
En un oscuro abismal
De eterno dolor”
Abducido por necedad
Carcomido por vanidad
Desolado por incredulidad
Olvidado en oscuridad
En el pozo de las almas donde el gusano vive
Y el fuego nunca se apaga, en el crujir de dientes
Tus gritos no se oirán, jamás
Tus lamentos no llegarán acá
Sucumbido en la sinrazón
El tormento perpetuo
De un alma sin fundamento
Abducido por necedad
Carcomido por vanidad
Desolado por incredulidad
Olvidado en oscuridad
Reducido al sinsentido
Atrapado en el inframundo
Y el humo de su tormento
Asciende por los siglos de los siglos
No tienen reposo, nunca se apaga
Tormento eterno de fuego y azufre