Dame la última estocada antes de parar, asesta el golpe que me acabe ya,
todo lo que tengo no es suficiente para poder saciar tanta crueldad.
Hiéreme, destrózame, déjame la ira.
Estando en tu presencia nunca pararé,
mi vida un dia podré comprender.
Estando tu ausencia no me detendré,
respira, pues no seré otra vez lo que fui ayer.
Quiero el último desprecio que cruce el umbral, aquel que me despierte
y me obligue pronto a reaccionar, del cielo al infierno me arrastrará y se que me liberará.
Hiéreme, destrózame, déjame el honor que hay en la ira.
Estando en tu presencia nunca pararé,
mi vida un dia podré comprender
Estando en tu ausencia no me detendré,
respira, pues no seré otra vez lo que fui ayer.