"Cayeron los lobos hambrientos, sobre el rebaño no custodiado aplastando su gloria marchita, sus fauces despedazaron los templos …! ¡Imperios en cenizas! Huyeron a las profundidades de la tierra, formaron la ciudad helada el frío y la dualidad de los seres antiguos; enseñaron el arte arcano… …Ahora la luna me ilumina, abandonado en bosques; la soledad gobierna el círculo, me forjo con acero y fuego, activa la fuerza vital, se susurra del desierto. Las estrellas seguirán su curso; alineándose para dar muerte… ¡Oh Tot! una palabra tuya será luz en mi conciencia, que inunde de conocimiento mi insaciable curiosidad, dios de lo pronunciable, desvela los más profundos secretos… ¡en mi mente revela el conocimiento! Adapa: navega en el astral, fundido en sueños inertes, destruye mi carne y arrebata mi alma. Bebe del elixir del tiempo, activa mi hermetismo y la vida eterna… ¡La Vida Eterna!"