Te esperaré brillando al sol, sin pestañar ni olvidar. Ahí estaré, solo y de pié, con el poder del Metal. No escaparás, no mentirás porque ya nada te salvará. Comprenderás que es el final cuando en el viento solo haya voces… sólo voces. Me mirarás, te miraré, no habrá rencor ni perdón. Dirás tu adiós, serás ayer, caerá la luz del dolor. Te arrastrarás, suplicarás, pero ya nadie te escuchará. Comprenderás que es el final cuando en el viento solo haya voces… sólo voces.