En algo sueno herético,
al jugar con lo profético;
voces seculares,
musas rompiendo vitrales.
La imposibilidad de repetir igual,
y una letra se anuncia en fuego fatuo...
Restos, fragmentos, escombros,
pensamientos obsoletos?
Monumentos al origen perdido,
y el arquitecto borra sus huellas...
Lo restado de la cuenta
que con sangre insiste en hacerse escuchar.
El caos moviliza el aullido
que se esfuerzan por detractar,
es un grito silencioso,
descentramiento del siervo.
Extiende tu mano...
te devuelvo tu máscara rota.