A las tres de la mañana marcaba la citación Sean puntuales hombres envilecidos Estamos guardando turno en el callejón Salivando como perros viciosos Burdel lactante Matronas clavadas de ganchos por los pies Burdel lactante Viejas amamantándote Nada más llegar al mundo conocen la perversión Los primeros llantos vienen del primer dolor Sucios e indefensos aún no pueden entender Que el sufrimiento extremo pueda dar tanto placer Burdel lactante Bendita degradación Burdel lactante Bañados en meconio Cuerpos convulsos comienzan a arder Prenden la masacre con sus lamentos Víctimas cautivas, carne retorcida Muñecos deformes berreando desollados Camaradas enfermos sanando con cuchillos Burdel lactante